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Hay espacios que cumplen una función.
Y hay espacios que consiguen algo mucho más difícil.
Que la gente quiera quedarse.
Eso fue exactamente lo que ocurrió en la última edición del Torneo Conde de Godó.
Lo que empezó como un render conceptual terminó convirtiéndose en una barra experiencial capaz de atraer miradas, generar conversación y trasladar todo el universo de St-Germain a uno de los eventos deportivos más importantes del calendario.
Porque un buen espacio no solo tiene que ser bonito.
Tiene que funcionar.
Tiene que resistir.
Y, sobre todo, tiene que transmitir.
En BASE3 empezamos donde muchas veces termina el trabajo de otros: convertir una idea en un proyecto construible.
A partir del concepto inicial, nuestro equipo de diseño industrial desarrolló toda la ingeniería del espacio, el despiece técnico y el proyecto constructivo para que cada pieza encajara exactamente como debía.
La producción combinó distintos materiales y sistemas para mantener intacta la propuesta creativa sin renunciar a la funcionalidad.
La barra principal se fabricó en madera mecanizada con acabado lacado en el color corporativo. El frontal se resolvió mediante chapa ondulada lacada, aportando textura y profundidad al conjunto. Sobre ella, una estructura de aluminio lacado en acabado oro sostenía un toldo textil personalizado que reforzaba la identidad visual del espacio.
Pero un proyecto como este no vive solo de lo que se ve.
También necesita resolver todo aquello que permanece oculto.
Por eso incorporamos una zona técnica de almacenamiento de aproximadamente cuatro metros lineales, desarrollada con el sistema modular beMatrix, completamente integrada en el conjunto y pensada para facilitar la operativa del evento sin alterar la estética del espacio.
Nuestro trabajo abarcó todo el proceso.
Desde el desarrollo técnico y la producción hasta la coordinación, el transporte y el montaje completo el día previo al evento.
Porque cuando diseño, ingeniería y producción trabajan en la misma dirección, el resultado deja de ser una instalación.
Se convierte en una experiencia.
Y eso es exactamente lo que buscamos en cada proyecto.
Que cada espacio sea capaz de representar una marca mucho antes de que alguien pruebe un producto o escuche un mensaje.
Queremos agradecer a Malmö la confianza depositada una vez más en nuestro equipo para hacer posible este proyecto.
Porque las mejores experiencias no empiezan cuando abre un evento.
Empiezan mucho antes.
Empiezan cuando una idea encuentra la forma correcta de hacerse realidad.