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Hay escaparates que muestran productos.
Y luego están los que te paran en seco mientras pasas por delante.
Este proyecto pertenece claramente al segundo grupo.
Para una activación de Celeste, desde Base3 desarrollamos un escaparate interactivo pensado para convertir la curiosidad en experiencia. No solo para mirar. Para participar.
La idea era simple… y precisamente por eso funcionaba tan bien.
Creamos una caja de luz integrada en el escaparate, diseñada para reaccionar en tiempo real con el móvil del usuario. El punto de entrada era un código QR. Un gesto rápido, casi automático hoy en día: sacar el móvil, escanear… y empezar a jugar.
Al acceder a la web de la acción, el usuario podía elegir distintas constelaciones desde su teléfono.
Y aquí ocurría la magia: la pantalla física del escaparate se iluminaba mostrando exactamente la constelación seleccionada.
Lo que elegías en tu móvil se materializaba delante de tus ojos.
Pantalla digital + instalación física + interacción en tiempo real.
A partir de ahí, la experiencia continuaba.
El usuario podía completar sus datos directamente desde el móvil y participar en el sorteo de una botella especial de Celeste.
Una mecánica sencilla, pero diseñada para generar algo muy concreto:
detenerse, interactuar y recordar la marca.
En Base3 nos gusta cuando un proyecto mezcla varias disciplinas: diseño, producción, tecnología e instalación. Porque es ahí donde el espacio físico se transforma en experiencia.
Un escaparate ya no tiene por qué limitarse a mostrar.
También puede invitar a jugar.
Y cuando eso pasa, la gente deja de mirar…
y empieza a participar.
¿Te imaginas lo que podría hacer tu marca con un escaparate interactivo?
Hablemos.